En la terraza techada de Casa Pestagua, Donde Florece el Tiempo propone un atelier efímero en formato contemplativo. Con la guía de un artista invitado y un grupo reducido de máximo diez personas, la experiencia se desarrolla en silencio, como un ejercicio de creación y pausa.Los participantes intervienen pétalos de rosa para construir un mandala colectivo, pintar una pieza inspirada en la memoria del hotel o escribir una micro-poesía integrada a la composición floral. Cada gesto se convierte en una reflexión sobre el tiempo, la fragilidad y la permanencia.Más que una exhibición, es un acto creativo íntimo donde arte, arquitectura y naturaleza dialogan con sobriedad y significado.